Las buenas prácticas solo requieren cambios de actitud de las personas, trabajadores y/o organizaciones. Se pueden llegar a implantar rápidamente y con una baja inversión. En consecuencia, su rentabilidad es alta, con un riesgo bajo, y, al no implicar grandes inversiones, suelen ser bien aceptadas.
Generalmente las buenas prácticas se encaminan hacia:
Disminuir el consumo de agua y energía, generación de menos residuos y facilitar su reutilización
Minimizar el impacto ambiental negativo de las emisiones atmosféricas, de ruidos y aguas residuales
Racionalizar los recursos naturales
Mejorar la competitividad de la empresa y su imagen
Capacitar a los trabajadores con una correcta formación e información
Comprobación (mediante caracterización) de os niveles de calidad de la recogida selectiva
Nuestra empresa ofrece un servicio integral que engloba tanto la detección de necesidades y problemáticas como la implementación del plan formativo encaminado a la instauración de buenas prácticas.