Clasificación de los residuos

Comunicación 2018/C 124/01 de la Comisión Europea "Orientaciones técnicas sobre la clasificación de los residuos"

 

La Comisión Europea ha publicado este documento en el que la Comisión llevaba trabajando varios años, tendrá una importante repercusión y se constituye en una herramienta de referencia en facilitar aclaraciones y orientaciones sobre la interpretación y aplicación de la legislación en cuanto a la clasificación de los residuos.

La clasificación de un residuo como peligroso o no peligroso tiene importantes consecuencias para su gestión. En primer lugar en cuanto a su etiquetado y almacenamiento, pero también para su transporte y tratamiento, dado que hay que tomar más precauciones que eviten riesgos para la salud y el medio ambiente. Esta clasificación de peligrosidad también afecta a la tramitación administrativa del traslado de los residuos, que viene regulada por el Real Decreto 180/2015 y por otros aspectos legales que especifica la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados.

El documento facilita un procedimiento para determinar si un residuo es peligroso o no peligroso y el epígrafe de la Lista Europea de Residuos (LER) en el que podría clasificarse, conocido como código LER. Este procedimiento relaciona toda la legislación europea aplicable y puede afectar a la clasificación de los residuos, como es la Directiva 2008/98/CE sobre los residuos, la lista europea de residuos aprobada por la Decisión 2014/955/UE, el Reglamento 850/2004 sobre contaminantes orgánicos persistentes -POPs-, los reglamentos REACH y CLP, la Directiva 1999/31/CE sobre vertederos y la Directiva 2012/18/UE sobre control de riesgos inherentes a accidentes graves por sustancias químicas -SEVESO III.

Según esta comunicación hay que analizar si el residuo presenta un código de peligroso absoluto, como serían el amianto, disolventes orgánicos, aceites lubricantes, ácidos o álcalis; el residuo también puede presentar un código de no peligroso absoluto como puede ser el papel y cartón, el vidrio o la ropa; o un código espejo en el que residuos relacionados pueden desplegar características de peligrosidad o no, en este caso hay un análisis más detallado. Para ello, el documento orienta sobre los pasos a seguir para su clasificación y las fuentes de información asociadas.

Un residuo es peligroso si presenta alguna de las características de peligrosidad del anexo III de la directiva de residuos:

  • HP1 explosivo,
  • HP2 comburente,
  • HP3 inflamable,
  • HP4 irritante,
  • HP5 toxicidad específica en determinados órganos / toxicidad por aspiración,
  • HP6 toxicidad aguda,
  • HP7 carcinógeno,
  • HP8 corrosivo,
  • HP9 infeccioso,
  • HP10 tóxico para la reproducción,
  • HP11 mutágeno,
  • HP12 liberación de un gas de toxicidad agua,
  • HP13 sensibilizando,
  • HP14 ecotóxicos y
  • HP15 residuos que pueden presentar una de las anteriores características que el residuo original no presentaba directamente.

Lo más habitual es que los residuos sean mezclas de sustancias en ocasiones con elevada variabilidad, sobre los que es difícil conocer su composición sin determinación analítica o sus características sin realizar cálculos o ensayos.

Esta comunicación de la Comisión Europea plantea ejemplos de residuos complejos como envases, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), y vehículos al final de su vida útil (VFU). También evalúa componentes específicos que pueden estar presentes en los residuos, como compuestos orgánicos persistentes, plásticos, caucho, peróxidos orgánicos, cal, alquitrán, sustancias que agotan la capa de ozono, y compuestos orgánicos (Benceno, Tolueno, Xileno, benzopireno).

(FUENTE: ASEGRE)

 

Ver Comunicación 2018/C 124/1

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